lunes, 19 de diciembre de 2011

EL NUEVO JEFE ES UNA MARAVILLA PERO... SÓLO SABE INGLÉS.

Cuando conduzco suelo llevar la radio encendida. Muchas veces sintonizo alguna cadena de ésas que ponen dos millones de éxitos cada hora pero últimamente me gusta ir escuchando las noticias o alguna que otra tertulia.



En este pack de la radio entran, de manera inevitable, las cuñas publicitarias. La mayoría son un rollazo pero siempre hay alguna perla por ahí que te llega al alma.

Las perlas a las que me refiero, no vienen en concha.

Las cuñas de Home English suelen ser de traca matarile. Ahora hay una que más o menos dice algo parecido a esto:

Mujer: dentro de poco viene el jefe nuevo. Dicen que es una maravilla trabajar con él; que es inteligente, simpático y, además, muy guapo!!!

Hombre: y cuál es el problema?

Mujer: que es americano y sólo habla inglés...


Ésta seguro que no tiene ningún problema con eso.

No puedo evitar reirme cada vez que escucho este anuncio porque me parece una memez pero, al mismo tiempo, me surgen algunas dudas existenciales como, por ejemplo: por qué tengo yo que aprender inglés para entenderme con mi nuevo jefe si el que viene a mi empresa, que está en un país cuyo idioma oficial es el castellano, es él?

Que nadie me malinterprete: soy la primera fan del inglés y creo que no hay nada más útil que conocer idiomas en el mundo en el que vivimos hoy en día.



Y, sin embargo, siendo el castellano uno de los idiomas que más se hablan (y se estudian) en el mundo no puedo entender por qué, en la práctica, este hecho no queda del todo patente.

Tengo unos amigos muy queridos que durante muchos años fueron vecinos de un afable matrimonio británico residente en territorio español que, al día de la fecha, no sabe castellano (que conste que son súper majos y encantadores; una cosa no quita para la otra).


Lo repito: no saben castellano. No lo hablan ni lo entienden.


La palabra clave en la frase anterior es residente. Nadie espera que un turista que está de vacaciones tenga el nivel de aptitud de la Escuela Oficial de Idiomas pero a quién en su sano juicio se le ocurre mudarse a España y ni plantearse la posibilidad de aprender castellano?

No he hecho una investigación en profundidad pero me da que no es el único caso, ni mucho menos.

Ya sé que me diréis que son situaciones excepcionales que sólo se dan en determinados enclaves muy turísticos de la geografía española, que son cosas del turismo y bla, bla, bla.

Me da igual. Estas cosas sólo pasan aquí y la culpa es nuestra.



Vete tú al Reino Unido a decirles que no entiendes ni papa de inglés y que te hablen en castellano que verás a dónde te mandan.

Y ni turismo ni gaitas; en las recepciones de los hoteles parece que a nadie le importa un pito que (según wikipedia) el español sea el segundo idioma más hablado en el mundo, después del chino. El turista que no sabe un mínimo de inglés, no se come ni los mocos.


No me parece mal: éste es el mundo en el que vivimos y hay que adaptarse a ello.

Pero de ahí a tener que allanarnos a los que vienen de fuera en nuestro propio país, va un trecho. Así que yo voy a empezar mi propia cruzada:



Aunque en mi trabajo ésta es una situación más que imposible, hago la siguiente solemne promesa: si viene el nuevo jefe, ideal de la muerte, estupendo, que está que cruje pero que sólo habla inglés porque es americano, va a ir a Home English su tía!

Y a vosotros qué os parece? Qué pensariáis si el nuevo jefe/vecino/tendero de la tienda de golosinas sólo sabe inglés y pasa olímpicamente de aprender castellano? No creéis que la mejor manera de integrarse en un país que no es el de origen es aprender a desenvolverse en su idioma oficial?

lunes, 12 de diciembre de 2011

SÓLO UNAS PALABRAS

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que publiqué una entrada en este blog.


La razón ya la sabéis todos: mi padre falleció de una manera brusca e inesperada y, a pesar de que creí que tenía todo esto de la futura muerte de los progenitores más que controlado porque (aunque a veces no lo parezca) soy una persona racional y reflexiva, este acontecimiento me ha afectado muchísimo más de lo que me imaginaba.


Sigo estando un poco hecha polvo por dentro pero me parece que ya he esperado demasiado para escribir esta entrada de agradecimiento.

Os la dirijo a vosotros que habéis compartido mi dolor durante estos meses dejando vuestros reconfortantes comentarios en el post anterior, molestándoos en escribir e-mails más privados para interesaros por mí o, simplemente, leyendo lo que colgué en su día y conmoviéndoos.

Hay muchísimas cosas que no se pueden comprar de ninguna manera porque, en realidad, no tienen precio.




Y, desde luego, una de ellas es sentir el calor humano de personas como vosotros que desde el mundo virtual habéis contribuido a hacerme sentir arropada y acompañada en el que hasta el día de hoy es el momento más duro de mi vida.

No tengo palabras para expresar mi agradecimiento.




Gracias, muchísimas gracias a todos y cada uno.