martes, 9 de noviembre de 2010

UN TIPO DE IDIOTA BASTANTE EXTENDIDO...

Este fin de semana leí la columna que Bárbara Alpente escribe en Yo Donna y me hizo reflexionar.



En ella hablaba sobre un encuentro con una mujer a la que calificaba como una idiota y, entre otras cosas, explicaba el por qué de ese calificativo:

Está ella con dos tipos y llego yo a saludar a uno de ellos. Entonces, ella clava los ojos en cada tramo de mi cuerpo, se pone la mano tapando su boca y le habla al oido al tercero en cuestión mientros yo hablo con el primero en cuestión. Acto seguido ambos sueltan una carcajada y ella vuelve a mirarme. No quiero ser malpensada, pero me da que se ha reído de mí.



Alpente concluye que se trata de un claro caso de inseguridad. Una estrategia (no se sabe si inconsciente o no) de trasladar la inseguridad que su idiota siente a la pobre víctima de la que se burla (en esta caso, la autora de la columna)

Yo, que creo firmemente que en todas partes hay de todo y que la guerra de sexos es un cuento chino, detesto reconocer que, según mi propia experiencia, ésta es una costumbre mucho más extendida entre nosotras, las mujeres, que entre los hombres (jamás he visto a un tío comportarse así) 

En mi vida he conocido a muchas idiotas como la que retrata Bárbara Alpente en su texto (espero no haber sido una de ellas alguna vez...) y reconozco que algunas veces (sobre todo, cuando era más joven) han conseguido que me sintiese incómoda.



Menos mal que una va cumpliendo años y adquiriendo recursos para hacer frente a este tipo de idiotas que, para nuestra desgracia, no llegan a erradicarse jamás...

Sin ir más lejos, debido a mi trabajo he tenido trato con una tía que, por razones que no vienen al caso, es conocida de la media naranja desde hace años.

Esta individua sabía de mi existencia por algún comentario suelto de mi chico pero desde el mismo día en que me puso cara es un sinvivir. Hemos coincidido en contadas ocasiones pero sus miradas de ojos entrecerrados, sus cuchicheos y las puñaladas traperas que intenta meterme ya me están empezando a agotar la paciencia.


Sí, más o menos, así es como estoy yo... cogiendo carrerilla!

A la vista de este comportamiento tan anormal por su parte no se me ocurrió otra cosa que interrogar a la media naranja sobre la naturaleza de su relación con esta señora. Puede que le prometiese amor eterno y luego, cuando me conoció a mí, no cumplió su palabra... qué se yo.


Qué faena... a lo mejor ya había encargado el traje de novia.

Pero este hombre jura y perjura que, a pesar de que se conocen desde hace varios años, no ha tenido nada (ni intención de ello) con esta buena mujer. Y, a mí, que hace años que se me pasó la etapa de celar a mi media naranja, la verdad es que me importa un pimiento qué hizo él antes de conocerme a mí (bueno, importar... me importa un bledo pero si hubiese algún cotilleo jugoso en el pasado de mi querido cítrico, tampoco tendría ningún reparo en que me lo contase: ya se sabe que el saber no ocupa lugar) 

Eso sí, aunque hasta ahora no he hecho otra cosa que ignorarla (qué pereza me da, la pobre) estos jueguecitos de patio de colegio me aburren soberanamente así que: querida, ya te puedes ir preparando, que la próxima vez que nos encontremos (si te atreves a provocarme) te voy a decir 4 cosas! Esto es la guerra!!!


Y no será una de éstas, te lo aseguro.

Qué decís vosotros? Pensáis que este tipo de conductas son más femeninas que masculinas? Cómo hay que reaccionar? Es mejor ignorar a la idiota o pegarle un buen corte a ver si espabila?

Para que no digáis que no me mojo, opino yo primero: creo que, en la mayoría de los casos, no hay como dedicarle una mirada de tía, tú eres tonta para que vuelva a meter los pies en el tiesto (qué menos que tener la delicadeza de esperar a que la víctima se dé la vuelta para ponerla a parir... qué es eso de reirse en la cara de uno?) Obviamente, con las idiotas reincidentes es necesario el uso de la artillería pesada! O no?

viernes, 5 de noviembre de 2010

CUCURRUCUCU PALOMA

El estado estadounidense de Hawaii está compuesto por un archipiélago formado por las siguientes islas principales: Oahu, Hawaii (más conocida como Big Island), Maui, Kaua`i, Lana`i, Moloka`i.


Nosotros estuvimos en Big Island, en el distrito de Kailua-Kona.

Una vez en Hawaii, con lo lejos que está, nos pareció absurdo no volar hasta Honolulu, en Oahu, y hacer una excursión de un solo día. Así que, reservamos un vuelo interno por internet y alquilamos un coche en el aeropuerto de Honolulu para ver la ciudad a la carrera!


Somos "Dos en la carretera"!

Sólo teníamos unas horas para ver lo más representativo de Honolulu así que nos movíamos rápido: localizábamos el sitio en el mapa, conducíamos hasta allí, aparcábamos el coche, correteábamos lo suficiente como para sacar unas fotos y de nuevo, la misma operación una y otra vez.

Así, abandonamos Waikiki Beach en dirección al cráter de Diamond Head.

Una vista de Waikiki Beach desde el parque.

Conductor (media naranja) y copiloto (CaféOlé; o sea, yo misma), atentos a la carretera y a los carteles con los nombres de las calles, moviendo la cabeza al ritmo de la música que sonaba en la radio, divisaron un grupo de 3 ó 4 palomas a unos cuantos metros del coche, en medio del carril.

Hola, soy una paloma común. Y tú?

Parecían la mar de entretenidas mirando algo de comida que alguien habría tirado en el asfalto, reunidas, cavilando quién se iba a comer qué.

Nosotros íbamos a 3 kilómetros por hora así que era físicamente imposible que aquellas aves no se percatasen de que un automóvil se estaba acercando (bastante lentamente, la verdad) Los animales que viven en ciudades son muy inteligentes y, por pura supervivencia, saben muy bien qué hacer en situaciones como ésa.


Y que lo digas: yo sé latín, colega!

Aunque ya estábamos muy cerca del grupo de palomas y ninguna de ellas se movía ni un milímetro, no nos alarmamos ni intentamos esquivarlas de un volantazo: es bien sabido que estos bichos esperan hasta el último segundo para quitarse de la trayectoria de un coche.

Pero, como con todo en la vida, existe una excepción que confirma la regla y, qué casualidad, nos fue a tocar a nosotros... nuestro coche cada vez más cerca del lugar de la asamblea de palomas y ellas quietas, a lo suyo. Más cerca, más cerca, más cerca...


POM-POM! Fue la misma sensación que pasar por encima de un badén de carretera!

CaféOlé: pero qué ha sido eso???
Media naranja: no sé, tía!
CaféOlé: no habrá sido la paloma, no?
Media naranja: estás loca? No hay manera humana de atropellar a una paloma: son demasiado listas para dejarse pillar por un coche!

Sí, eso será muy aplicable a las palomas que tenemos por nuestra tierra a las que uno no sería capaz de atropellar con el coche ni aunque lo intentase, a diario, durante 7 años... pero no vale para las palomas hawaianas porque cuando miramos por el retrovisor para saber a qué le habíamos pasado por encima


Qué es lo que hemos pisado?

ahí estaba: una paloma, patas arriba!!!!!

Nos cargamos a una paloma que estaba con sus amigas, mirando unas migas, en medio de la carretera! Cuántas probabilidades hay de pisar uno de esos bichos con la rueda de un coche? Donde yo vivo, ninguna.

Detrás de nosotros iba otro coche y su conductora vió toda la jugada. En mi pueblo, si pillas a una paloma con el coche a lo mejor te dan un par de sugus como premio


pero vete tú a saber si en Hawaii las palomas no son aves sagradas o algún rollo raro así que nos empezó a entrar un agobio horrible! A lo peor la mujer del otro coche nos ponía verdes o, incluso, nos denunciaba por atropello y fuga...

Cuando, en el semáforo, se puso a nuestra altura yo hice como que estaba mirando el mapa y miré de reojo, por si las moscas... pero no, aquella mujer iba a lo suyo: o no se había enterado del homicidio de la paloma o le importaba un pimiento.

Sé muy bien lo que estáis pensando sobre mí en este momento: contando la rata son dos los asesinatos que he cometido durante mis vacaciones... pero, bien mirado, ésta fue una muerte muy feliz para la paloma. Estaba tan entretenida pensando en llevarse sus migas al gaznate que ni se enteró!

Sería un poco como si a mí me atropellase un camión mientras tengo la nariz pegada al escaparate de una pastelería.



Una muerte muy dulce, eso no se puede negar.

Sin embargo, y a pesar de que no soy una persona especialmente supersticiosa, mantuve los dedos cruzados durante todo el tiempo que duró el vuelo de vuelta desde Honolulu hasta el aeropuerto de Kona.



Una mera precaución por si la difunta paloma, como venganza por haberla mandado al otro barrio, nos echaba una maldición kármika y hacía que nuestro avión se cayese al suelo! Ya, ya, reiros si queréis pero más vale prevenir que lamentar.

Vamos a ver: alguno de vosotros iguala nuestra hazaña o tenemos que llamar al libro Guiness de los records porque somos los dos únicos que han conseguido liquidar una paloma al volante de un coche de alquiler?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

JUGUETES INFANTILES MODERNOS

Este fin de semana me he estado fijando en la cantidad de juguetes infantiles que se anuncian por televisión.


Y lo que te rondaré, morena. Faltan menos de dos meses para Navidad así que a partir de ahora veremos bebé caquitas, espadas láser, monopoly edición estación MIR y Barbie mecánica de coches de F1 hasta en la sopa.

Veo un denominador común en los juguetes (sobre todo en los que van dirigidos a las niñas) y es que casi todos son una tan feos que le dan a uno ganas de echar a correr.

Qué contenta la niña con la casa de muñecas!

Esto mismo pensó Douglas Rollings empresario, vendedor, comprador de juguetes y antiguo empleado de Toys "R" Us que en una entrevista dijo: era un comprador de juguetes cansado de ver juguetes horrorosos en el mercado.

Así que, ni corto ni perezoso, fundó Brinca Dada junto con el arquitecto Tim Boyle. Brinca Dada es una empresa cuyo objetivo, en sus propias palabras, es diseñar juguetes que a los padres les guste admirar y con los que los niños quieran jugar.

La consecuencia de esta unión es la casa de muñecas del futuro: Emerson House.

Flipa con la chabola!

Atentos, que así es como definen su casa de muñecas:

Emerson House es el hogar perfecto para la familia moderna. La casa tiene 6 habitaciones, una sala de estar, cocina, biblioteca/despacho, dormitorio principal, cuarto de baño y dormitorio infantil.

Por supuesto, el mobiliario está diseñado, en exclusiva, para decorar la casa (faltaría más!)


Con sus espacios abiertos y grandes ventanales desde el suelo hasta el techo, Emerson House goza de luz solar natural durante todo el año. Esta moderna casa está equipada con extras como las esquinas con ingletes de vidrio, dos chimeneas, puertas correderas de vidrio, paneles solares y luces LED empotradas. Su construcción es respetuosa con el medio ambiente empleando pinturas no tóxicas.


Por supuesto, la Barbie es demasiado choni para vivir en esta maravilla de casa así que Brinca Dada también se ha ocupado de diseñar a sus habitantes, que son estos de aquí:


Unos muñecos minimalistas y sofisticados que se sentirán como pez en el agua dentro de Emerson House.

Sólo la casa ya cuesta 329$ (unos 235€) El mobiliario y los muñecos se compran por separado.

Ay, quién fuera muñeca para vivir en una casa como ésta, verdad?

Sin embargo, yo sigo manteniendo mi teoría de que este tipo de juguetes están dirigidos al consumo de los adultos y no al de los niños.

Después de haberse gastado media herencia, a ver quién le deja el juguetito al niño para que lo reduzca a cenizas...

Por otro lado, no creo que los más pequeños se sientan muy atraidos por objetos tan sofisticados como la Emerson House. Para muestra, un botón: cuando teníamos más o menos 9 años, a mi prima y a mí nos regalaron una cajita de música muy parecida a ésta:


Las nuestras eran mucho más grandes, rosa chicle y cada vez que se abría la tapa sonaba una musiquita pastelona al ritmo de la cual se movía una bailarina de plástico, con un tutú raquítico y menos detalles que el salpicadero de un Seat Panda. Mi cajita de música aún sigue en casa de mis padres así que puedo decir, con todo conocimiento de causa, que aquello era más feo que pegar a un padre.

Eso sí, para nosotras fue el mejor regalo del mundo y las guardábamos como si fuesen el mayor tesoro que se puede tener en la vida.

Una caja de música hortera y súper-choni! Es justo lo que quería!!!

No hay razón para que os alarméis: en la actualidad, tanto mi prima como yo somos personas normales y equilibradas, con un gusto más que refinado. No obstante, hace 25 años éramos unas niñas como todas las demás: nos gustaba el rosa en todas sus intensidades, las joyas de plástico, el tul, los disfraces de princesa, las pegatinas de ositos, la brillantina y el maletín de maquillaje de la Señorita Pepis.


Jo, los ojos nos hubiesen hecho chiribitas con un disfraz como éste.

A mí me parece que los niños de hoy en día son más espabilados de lo que lo éramos nosotros pero, en esencia, no son muy diferentes a los de mi generación. A estas edades no se puede pretender que tengan buen gusto: sólo quieren jugar con eso que les llama la atención y les entra por los ojos (aunque a nosotros, los mayores, nos den sudores fríos sólo de ver esos juguetes que parecen diseñados por alguien con problemas en la vista)

Hasta Doug Rollings, fundador de Brinca Dada, reconoce que: muchos de nuestros pedidos hasta el momento, son para adultos.

Qué os parece la Emerson House? Creéis que un niño pequeño puede entender ese concepto de casa de muñecas o está más dirigido al coleccionismo? Os acordáis de los juguetes que hacían vuestras delicias cuando érais pequeños?

martes, 2 de noviembre de 2010

UN POEMA

A veces me pasa que una canción me gusta únicamente porque en la letra hay una frase que me llega al alma. Eso mismo me ha ocurrido con los diálogos de algunas películas y con párrafos enteros de libros que, en principio, me parecían un coñazo.

Una sola frase, perdida entre todas las demás, me llama la atención.

No soy muy de poemas. Me pasa un poco como con lo del rollo romántico: si quiero decirle a alguien que le quiero no me ando por las ramas en plan el sol brilla en tu pelo o la luna son tus ojos en el atardecer del crepúsculo porque al final se acaba enrevesando todo tanto que no sabes si están haciéndote una proposición de matrimonio o invitándote a comer un bocadillo de chorizo.



Además, la mitad de las veces no entiendo ni castaña de lo que quieren decir los versos y lo peor es que tampoco me importa: aún recuerdo cómo en el instituto nos explicaban que en el poema de Rubén Darío (La princesa está triste... Qué tendrá la princesa?/Los suspiros se escapan de su boca de fresa/que ha perdido la risa, que ha perdido el color) la princesa representaba al Hombre (con H mayúscula) y bla, bla, bla. Pero como a mí el poema me gustaba mucho más pensando que la princesa era una versión amargada de las de Disney

Nosotras también tenemos nuestros momentos de bajón... es muy duro ser una Princesa Disney.

pasé olímpicamente de la versión original y me monté la película a mi gusto.

Algo parecido me pasó cuando leí este poema que fue atribuido a Jose Luis Borges (y ahora parece que dicen que no es suyo...)

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo fundamental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y del fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y de las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quién fuí sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.

Ya somos el olvido que seremos. Para mí ésa es la frase que concentra el sentido de todo el poema.

Si lo leo así me dan ganas de pegarme un tiro. Porque este poema habla de la transitoriedad de la vida; el hecho infalible de la muerte y que todos tenemos una fecha de caducidad.


Todos, tarde o temprano, acabaremos aquí... y si nos traen flores ya nos podemos dar con un canto en los dientes!

Sólo perduramos en la memoria de aquellos que nos amaron (u odiaron: de hecho, yo tengo más esperanzas de perdurar en la memoria de mis archienemigos que en la de mi viudo...) pero la memoria es porosa


así que, con el paso del tiempo, incluso los mas nítidos recuerdos se borran y se desdibujan.

En resumen, que no está muy claro que 4 días después de que la palmes los que te conocieron vayan a acordarse de tí pero lo que es seguro es que la única noticia que tus biznietos tendrán sobre tu existencia es la respuesta a una pregunta del pelo de: quién es este viejo que está aquí, en esta foto?


Si soy un ser humano insignificante para el universo, cuyos éxitos y fracasos, bienes y riquezas quedarán en una mera anécdota en unos cuantos años, creo que hago bien no tomándome muy en serio a mí misma...




Ahí va un ejemplo: el viernes me caí de la silla en el trabajo (cómo se puede ser tan torpe? Me podría haber hecho una avería pero sólo tengo un par de moratones) Apliquemos el Ya somos el olvido que seremos: dentro de 100 años nadie se acordará de que una satélite se cayó de su silla al suelo (de cabeza) pero los 6 testigos de este porrazo (incluida yo misma) recordarán durante bastante tiempo los 10 minutos que se pasaron llorando, literalmente, de la risa. Pues eso: que nos quiten lo bailao!

A vosotros que os parece? Aspiráis a ser recordados durante mucho tiempo? Os agobia la posibilidad de pasar al olvido en cuatro días?

viernes, 29 de octubre de 2010

EL MOMENTO RATATOUILLE

Hace poco os conté que los días que pasé en Fuerteventura este octubre, estuve en casa de mis amigos Js. y Jl.

Viven en una casita monísima en el campo; en la falda de una montaña.

Esto es, más o menos, lo que se puede ver por los alrededores. No es una vista preciosa?

Todo iba de maravilla hasta que un día, limpiando la casa, encontraron un paquete de bolsas de basura mordisqueado y un regalito orgánico cerca de la prueba del delito...


No hizo falta llamar al CSI para saber que aquello era de una rata!!!!

Hola! He estado en vuestra cocina!

Atacados de los nervios, Js. y yo fuimos corriendo a una tienda cercana a comprar una trampa atrapa-ratones. La buena mujer (estábamos tan obsesionados con el roedor que nos pareció que la dependienta también tenía cara de rata, la pobre) que atendía en el mostrador nos vió pinta de no tener mucha idea en estas lides, así que nos dió unos útiles consejos sobre qué hacer para librarnos del dichoso bicho.

Nos volvimos a casa con el último modelo en trampas ratoniles... qué asco.

Escondimos bien la trampa para que los perros no pudieran llegar a ella y cruzamos los dedos para que la rata se marchase con la música a otra parte porque ya el hecho de que cayese en la trampa nos daba un asco horrible.

La primera noche no pasó nada: cuando Js. y Jl. revisaron la trampa por la mañana, estaba vacía.

Ufff, qué alivio! Seguro que la rata no vuelve más: se habrá dado cuenta de que en esta casa no tiene nada que hacer.

Y llegó la segunda noche. Mis amigos se acostaban temprano porque tenían que madrugar para ir al trabajo pero a mí me costaba conciliar el sueño a esas horas así que, ese día, me quedé en la cocina, viendo un episodio de la serie Mad Men en mi portátil.


Para que no les molestase el sonido, me puse los cascos y, aunque estaba convencida de que la rata no volvería a aparecerse por allí, dejé la luz de la campana extractora encendida pensando, inocentemente, que si el bichejo veía algo de claridad se cortaría un poco.

Ya llevaba bastante rato feliz, concentrada en las aventuras de Don Drapper y toda su tropa cuando, de repente, se oyó un ruido horripilante: la trampa había saltado y había algo VIVO retorciéndose dentro!!!

Qué miedo, por favor; me acuerdo y aún se me escalofrían los pelos!



Corrí hasta la habitación de Js. y Jl. y los desperté lo más suavemente que pude. Mal de muchos, consuelo de tontos: ya éramos tres las personas histéricas en aquella casa!

La rata tardó mil años en morirse haciendo unos ruidos tan espantosos que me resulta imposible describirlos. Estábamos tan asustados con aquel alboroto que encerramos a los perros en un cuarto y salimos al porche de la casa a planear una estrategia de cómo aniquilar al roedor si no se moría solo.

En plan mosqueteros: contra la rata, todos para uno y uno para todos.

Al de un buen rato se dejaron de oir aquellos golpes y sonidos estertóreos así que, después de comprobar que la rata estaba bien muerta (mejor no entrar en detalles), la metimos en una bolsa de basura y llegó el momento de decidir qué hacer con su cadáver...


Eran las 12 de la noche y el contenedor más cercano estaba donde Cristo dió las 3 voces (esta expresión la usa mucho mi amiga Martimore; verdad que es genial?) pero nos daba tanto asco tener eso en casa hasta la mañana siguiente que, ni cortos ni perezosos, Jl. y yo pensamos que lo mejor era ir en coche hasta el cubo de las basuras y deshacernos de ella cuanto antes.

La imagen tenía que ser surrealista: medianoche y dos personas, en pijama,



saliendo al galope de una casa con una bolsa de basura que ninguno de los dos quería ni tocar.

Creo que nunca en mi vida he acertado a arrancar el coche tan rápido como aquella noche. En esto, veo que Jl. abre la puerta del copiloto y, sin haberse metido dentro, empieza a bajar la ventanilla.

La verdad es que pensé: vaya, sí que tiene sangre fría este hombre; tenemos una rata muerta en una bolsa pero él es lo suficientemente equilibrado para abstraerse de la situación y bajar la ventanilla porque tiene calor.


Nada más lejos de la realidad! No bajaba la ventanilla porque quisiese un poco de brisa nocturna en nuestro paseo hacia las basuras... la bajó para poder sacar la mano en la que llevaba la bolsa con el fiambre de rata dentro y llevarla colgando fuera del coche todo el trayecto! Se puede ser más inteligente?

Ahora me entra la risa pero en aquel momento estábamos tan concentrados en nuestra misión que no nos pareció que la situación fuese tan hilarante.


La historia tiene el final que ya os imagináis: encontramos un contenedor (aunque yo era partidaria de tirar la rata en un cubo que estuviese aún más lejos de la casa que ése), metimos la bolsa de basura dentro y volvimos a casa corriendo como locos, no fuera a ser que aquel bicho resucitase.

No volvimos a ver ninguna rata, ratón o similar pero me pasé el resto de las vacaciones obsesionada con el tema: veía bichos hasta donde no los había!

Tengo que reconocer que, de los 3, la más cobarde fuí yo que lo más cerca que estuve de la rata fue cuando tiré la bolsa a la basura al estilo lanzamiento de jabalina.


Qué os parece a vosotros? Sóis igual de impresionables y escrupulosos que yo? O, por el contrario, sóis tan valientes como la media naranja que, cuando le conté la anécdota, me dijo que éramos unos gallinas y que él había matado muchíiiiiiiiiiisimas ratas retorciéndoles el pescuezo? (que conste que no quise profundizar en esta faceta de mi chico y que aún estoy procesando la información...)

martes, 26 de octubre de 2010

UNA BONITA VISTA EN EL CENTRO DE LONDRES

Hace no mucho os conté que en septiembre me fuí a Londres con unas amigas y que allí le metí el miedo en el cuerpo a un pobre hombre llamado Bart que aún estará temblando...



No fue ése el único embolado en el que me metí yo solita... es lo que tiene abstraerse del resto del mundo mundial cuando una está sentada en una terraza en pleno centro.

La primera mañana que amanecimos en Londres nos fuimos de tiendas. Creo que no compramos nada pero no sería por no mirar, remirar y revolver. Fue tanto el ímpetu que llegó un momento en el que estábamos hasta mareadas de tanta ropa, zapatos y complementos.

Ay, que me da algo!

Nada mejor para reponerse que un tentempié en una terracita más o menos tranquila. Dicho y hecho: en pocos minutos ya habíamos localizado un sitio en el que reposar durante un rato nuestros maltrechos huesos.

Ummm, qué refrescante!


Todo el día quejándonos del trabajo y para una vez que M.L. (que además de mi amiga es también mi compañera de trabajo) y yo nos pedimos unos días libres no pudimos evitar contarle a nuestra amiga Kamikaze que la pequeña luciérnaga tiene la asquerosa costumbre de mirar el canalillo a todas las mujeres de nuestra oficina... aunque lleven un jersey de cuello vuelto!


O pequeña luciérnaga es una versión horrorosa de Clark Kent y tiene rayos X en la mirada o ya me diréis qué se puede ver debajo de un cacho jersey como éste...


Mientras despotricábamos sobre la conducta de este individuo le iba explicando a Kamikaze lo imposible que era que mi jefe pudiese ver un canalillo con la cantidad de capas de ropa que solemos llevar encima cuando nos vestimos para ir al trabajo y para hacerle una demostración práctica se me ocurrió bajarme las dos camisetas que me había puesto y enseñarle lo lejos que estaba la carne del ojo humano...

Esta foto la hicimos para la posteridad: M.L. le modificó el color para que quedase más claro dónde está la carne. La que enseña esa birria de escote soy yo, obviamente. 

Como véis, no es nada del otro mundo: en cualquier playa de España se ve más pechuga... pero en el segundo y medio que estuve enseñando tres centímetros de piel pasó junto a mí un abuelito con una cachava. Tan encorvado que sus ojos quedaban a la altura de mi escote.




Se conoce que este buen hombre hacía varias décadas que no había visto más pechugas que las de la carnicería porque mientras pasaba dijo:

Abuelito: nice view! (bonita vista!)

A todo esto yo, que siempre estoy en la luna de Valencia, no me enteré de nada y solamente fuí consciente de la miradita y el comentario del abuelo del bastón cuando él ya estaba a 30 metros.


Las que lloraban (literalmente) de la risa eran mis dos amigas que habían visto la escena en primera línea!

Estoy casi segura de que tengo todos los boletos para que el nuevo Ministro de Trabajo me contrate en exclusiva: unos cuantos espectaculos de estos en algunas de las calles más transitadas por los abuelitos españoles y una de dos: 1) los mato del susto; 2) los revivo y pueden volver al trabajo y seguir cotizando. Teniendo en cuenta que la crisis va para largo y que quieren incrementar la edad de jubilación a los 67 años, cualquier ayuda es poca!

El sábado estuve en Málaga.



Además de esto y muchísimas otras cosas más, como soy una chica con suerte, pude ver dos pedazo de monumentos que no aparecen en las guías: Alforte y Theodore. Imposible estar en mejor compañía. Gracias, chicos: sóis lo más!

Fue Alforte, precisamente, quien nos habló de esto a Theo y a mí:


Supongo que en nuestra encarnizada lucha contra la pequeña luciérnaga y otros insectos de su misma especie que conviven con nosotras en la oficina este invento nos vendría de perlas pero, sinceramente, creo que en mi caso aún me cabrearía más que me mirasen las de plástico pegadas en la frente!!!

Eso sí, al abuelito se lo perdono todo: yo le alegré un poco el día y él fue amable, educado y nada libidinoso. Todos contentos.

Qué me decís vosotros? Cómo calificariáis esta anécdota del escote? Escándalo público o función social?