lunes, 6 de septiembre de 2010

NUDOS Y LAZOS

Corbata: tira de seda o de otra materia adecuada que se anuda o enlaza alrededor del cuello, dejando caer los extremos.

Ésta es la definición que da el diccionario de la Real Academia Española.


Siento una especial fascinación por las corbatas. Me llaman muchísimo la atención y es, seguramente, una de las primeros detalles en los que me fijo cuando veo a un hombre trajeado.

Si me cruzase con este señor a lo mejor podría fijarme en algo más que en la corbata pero tampoco es seguro...

Las corbatas son el típico complemento masculino cuyo único fin es el lucimiento. A mí me parece que es un equivalente a los collares que nos ponemos las mujeres.



Uy, qué mono!

Porque para qué más sirve una corbata? Aunque, últimamente hay quien ha agudizado el ingenio y les ha buscado otro uso: como cinturón o, aún más original, como correa para el reloj!


Estos se venden en Neves aunque son un Do-It-Yourself perfecto para los más mañosos.

Personalmente, cuando pienso en nuevas funciones para collares y corbatas soy muy poco imaginativa: sólo se me ocurre una...


Vale, vale, pero mientras sólo esté en mi imaginación no constituye delito!

En fin, ése es otro tema. Estábamos hablando de la atracción que ejercen las corbatas sobre mí. Creo que es porque recuerdo que mi padre sólo las utilizaba en ocasiones especiales como bodas, comuniones o celebraciones en las que se ponía un traje.

Para esta boda no creo que fuese necesaria.

El dress code en el trabajo de la media naranja tampoco requiere traje así que sólo necesitamos la corbata para bodas, fundamentalmente. Y siempre nos pilla el toro... ninguno de los dos tenemos ni idea de cómo hacer el nudo!

Menudos dos inútiles!

Aprendí, en un pasado bastante lejano, cuáles eran los pasos para anudar la corbata pero se me olvidaron en 5 minutos! La media naranja no tiene excusa: jamás ha sabido como atársela (y, además, pretende que aprenda yo para hacerle la vida más fácil: tendrá morro el tío!)

No creo que esto se solucione atándose una cuerda al dedo, la verdad.

Hace un par de años una amiga me invitó a su boda. No conocía a ninguno de los otros invitados así que para que no estuviese sola, rompiendo nuestra regla, la media naranja me acompañó al enlace.  

Gracias por acompañarme, media naranja. Qué haría yo sin tí?

Aparcamos nuestro coche lo más cerca que pudimos de la iglesia (que, por cierto, fue bastante lejos) y de camino hacia allí se nos ocurrió que lo mejor sería parar a algún señor que tuviese pinta de saber hacer nudos de corbata.


Muchísimos hombres van vestidos de traje al trabajo: imposible no encontrar alguno por las inmediaciones.

Era un sábado del mes de agosto. Las 12 de la mañana en una localidad costera con una playa llena de veraneantes.


Los únicos seres vivos, además de nosotros, vestían bermudas y camiseta e iban cargados con hamacas, neveras portátiles, cubos y rastrillos a ver si les quedaba un sitio donde plantar la toalla en la arena.

Como estos pero con muchos más trastos.

Cuando no hay más... se apaña uno con lo que puede. Así que le saltamos encima al primero que nos contestó que sí sabía anudar corbatas y ahí le tuvimos, dándolo todo, mientras le hacía el dichoso nudo a la media naranja.

Nos quedamos tan felices hasta que nos llegaron las fotos de la boda y nos dimos cuenta de que, visto con perspectiva, el nudo era un poco desastroso: torcido y gordo...

Alejandro, verdad que a tí te pasó lo mismo? Hasta que no viste las fotos no te diste cuenta de llevabas la pajarita torcida y los bajos sin acortar? 

aunque, tranquilos, que en mi familia ya hubo quien no se fijó en la pinta de destripaterrones que le daba a la media naranja esa corbata mal puesta porque estaba más ocupada confundiendo al novio con el padre de la novia (no hay mal que por bien no venga)



El día 24 de este mes vamos a una boda (calma, no es la nuestra) y Anita, del blog Anita Patata Frita, conocedora de mi inutilidad (porque, para más colmo hay más de una variedad: simple, Windsor, medio Windsor, doble...) tuvo la amabilidad de enviarme las instrucciones ilustradas de cómo conseguir esas obras de ingeniería que son los nudos de corbata bien hechos. Gracias, guapa!

Así que, aún me quedan 18 días para enterarme bien de cuáles son los pasos y practicar con una corbata vieja a ver si este año la media naranja y yo llegamos a la ceremonia con tan buena presencia como estos dos:


Y vosotros, qué? Sóis de los poco hábiles (como nosotros) o, por el contrario, sóis unos especialistas en los nudos de las corbatas?

viernes, 3 de septiembre de 2010

SÁBADO EN MADRID (y 3ª parte)

En la anterior entrega nos quedamos en que CaféOlé estaba plantada en un andén de Nuevos Ministerios pensando qué hacer para llegar a su primera cita en Madrid.

A ver si se me ocurre algo.

Nada como preguntar a algún amable ciudadano: estaba segura de que si desplegaba mis encantos de Piolín podría conseguir que alguien me echase un cable.


Con lo mona que parezco cuando me pongo a ello...

Así que, eché un vistazo alrededor, y me acerqué a una mujer con pinta de santa: mi víctima en potencia.

Sí, hija, paciencia es lo que vas a necesitar conmigo!

CaféOlé: hola. Perdone pero necesito llegar a esta dirección lo antes posible y no sé cómo.
Mujer amable 1: ya, la línea 2 está fuera de servicio... por qué no coges un autobús?
CaféOlé: es que no soy de Madrid.

"Es que no soy de Madrid"? Se puede decir algo más idiota????? Me entra la risa sólo de acordarme. Menuda tontería de respuesta.

Mujer amable 1: coge el 27 a la salida de la estación y pregunta al conductor. Él te dirá dónde bajar.

Después de agradecérselo muchísimo (le hubiese besado los pies de ser necesario) eso es exactamente lo que hice.

Dicen que éste es el autobús urbano del futuro pero yo cogí el del presente porque no tenía tiempo para esperar a tanto.

El conductor tenía pinta de ser un tipo con muy malas pulgas así que pasé de preguntarle nada y volví a poner en funcionamiento el radar de búsqueda de personas amables. En cuanto localicé a la próxima víctima puse, de nuevo, en práctica la técnica de los ojitos brillantes.


CaféOlé: falta mucho para llegar a esta dirección?
Mujer amable 2: uy, sí, queda bastante aún... pero tranquila, que yo también voy hacia allí. Ya te aviso de dónde te tienes que bajar. De dónde eres?
CaféOlé: de Bilbao.

Hace unos años, cuando decías que eras de Bilbao te miraban, más o menos, como si estuviesen viendo marcianos.


Sin embargo, hace tiempo que me he dado cuenta de que Bilbao se ha convertido en un lugar muy exótico! En cuanto dije las palabras mágicas (soy de Bilbao) aquella mujer empezó a hablar maravillas sobre la ciudad!


Exótico... pero no tanto!

Tarde pero, finalmente, llegué a mi primera cita del sábado. Y a la segunda. Y a la tercera! Y eso fue lo mejor: que, a pesar de todos los avatares, lo que realmente más me importaba de mi fugaz escapadita a Madrid fue un éxito (para mí)


Lo más importante para mí es estar siempre en buena companía!

Las horas pasaron muy rápido y mi día en Madrid se hizo muy corto: no me quedaba más remedio que volver al aeropuerto para coger el vuelo de vuelta.

Llegar a la T4 fue mucho más fácil que salir de ella y todo iba como la seda hasta que, una vez dentro de la zona de embarque, busqué la pantalla para comprobar la letra y número de mi puerta de embarque...


Genial! Una hora de retraso!!! Y para eso he venido corriendo como una loca y he dejado a uno de mis anfitriones con la palabra en la boca?


Estoy aburrida de recibir en mi móvil toda clase de sms estúpidos del tipo de: "habla gratis con todos los amigos que no tienes durante el día de la marmota" o "ya han empezado las rebajas en la tercera balda de la estantería del sexto pasillo a la izquierda en la octava planta de El Tajo Británico" pero a ninguna compañía aérea se le ha ocurrido la idea de mandar un mensaje que diga:

Estimado pasajero del vuelo XYZ3475 con destino a Ciudad Esmeralda:
Lamentamos informarle que su vuelo tiene un retraso de 1 hora (y subiendo) así que continúe Vd. con lo que está haciendo, sobre todo si es algo divertido.

Colegas de las compañías aéreas: a qué estáis esperando para ofrecer este servicio?

Epílogo, aclaraciones y agradecimientos:

1.- Como ya os imaginaréis, conseguí llegar de vuelta a mi casa antes de que dieran las doce campanadas, mi carroza se convirtiese en calabaza y mis ropas en harapos (aunque estuve a punto de confundirme en la salida de la autopista! Y ya es la segunda vez... esto de ser extranjera en tu propia tierra es la bomba! Más inútil no se puede ser...)

2.- Con todo mi cariño, mi más profundo agradecimiento a Bea de BdeH, Lullu de Lullu en la ciudad y Ut de Ut, el de las estrellas, que me acogieron, me acompañaron, me cuidaron durante mi breve estancia en Madrid y me hicieron sentir muy bienvenida. Un agradecimiento especial también para Alforte, de Mulholland World que, aunque no estuvo en carne y hueso, se materializó telefónicamente para mí. Gracias a todos.

3.- Es posible que algunos os sintáis un poco decepcionados porque no he contado nada de mis citas. Sólo diré que la tónica general fue la alegría y el buen humor. Lo demás, si no os importa, me lo guardo para mí (es que, en el fondo, soy muy egoista, ji, ji, ji)

4.- Por último, hay otros bloggers en Madrid (bueno, y en otros lugares del mundo mundial!) a los que también me gustaría conocer (si el sentimiento es recíproco, claro!) pero un solo día da para muy poco y ya era imposible estirar más el tiempo: la próxima vez me organizaré mejor!

jueves, 2 de septiembre de 2010

SÁBADO EN MADRID (2ª parte)

Ayer nos quedamos en que ya estaba sentada en el avión (qué alivio!), feliz e inocente, creyendo que el único contratiempo del sábado iba a ser la imperdonable apatía de la media naranja.

Uy, voy a arreglarme un poco que, con las prisas, estoy hecha unos zorros!

Lo bueno que tiene volar con Iberia y hacer el check-in online es que si andas espabilada puedes elegir el asiento que más te apetezca sin pagar un euro más. A mí me encanta sentarme en la salida de emergencia porque hay mucho más sitio para estirar las patitas!


Pero, como todo en la vida, no tener que apoquinar tiene sus inconvenientes: así como cuando hay que hacer una mínima aportación para elegir el asiento una puede viajar sola en la fila de la salida de emergencia (sobre esto ya haré otra entrada porque la última vez, ya me pude reir) cuando es gratis seguro que tienes vecinos.


Vivir en 13, Rue del Percebe sería la bomba aunque, a veces, la realidad supera a la ficción.

Mis vecinos eran una parejita joven que, por lo que se desprendía de su conversación, no habían montado en un avión en toda su vida.

Ya estábamos todos bien sentados, con el cinturón de seguridad abrochado, cuando vino un azafato guapísimo (esto no viene nada al caso pero me da igual: el blog es mío y lo cuanto porque quiero)

No era Jon Kortajarena pero mi azafato también era muy guapo.

que nos explicó el protocolo a seguir en caso de que fuese necesario utilizar la salida de emergencia. Que conste que, cuando hablaba, sólo me miraba a mí... aunque sospecho que era porque yo era la pasajera que estaba sentada más cerca de la puerta, ji, ji, ji.

Bueno (como dice un ex-jefe mío), al turrón!



Después de que la parejita de al lado marease a propios y extraños con sus bolsas (sobre todo a mi azafato tío bueno, que se las tuvo que subir al compartimento de equipajes)...

Chico: cari, has apagado el móvil, no?
Chica: pues claro que no!
Chico: tía, hay que apagar el móvil en el avión...
Chica: pero qué dices? Si ayer mismo dijeron en la tele que se puede volar en los aviones hablando por el móvil!

Hola!!! Hay alguien ahí? Aquí, CaféOlé, con la boca abierta... volar en avión hablando por el móvil???

Chico: no sé, tía, me suena que no...
Chica: ahí hay una hoja como de instrucciones, no? Vamos a leerla a ver qué dice.
Chico: ves? Aquí lo pone: hay que desconectar el móvil.
Chica: uy, pues no tenía ni idea, la verdad.

Todavía sin despegar, muerta de sueño, con taquicardias por las prisas con las que había llegado al aeropuerto y me toca la pareja de tortolitos más torda de todo Bilbao!



Ella no paró de hablar en tooooooooodo el vuelo! Tía, son las 8:30 de la mañana: qué has desayunado? Lengua?

Calla un poco, por favor... contaba con dormir los 45 minutos que dura el vuelo!


Aterrizamos en Barajas: ya había llegado a Madrid! Por fin podría librarme de aquellos dos loros que me habían puesto la cabeza como un bombo! El finger iba a ser mi salvación!!!

10 minutos después de estar dando vueltas por la pista (aparentemente) sin un rumbo fijo, el comandante de la aeronave nos dirigió estas bonitas palabras:

Comandante: buenos días. Debido a que UNO o, mejor dicho, ALGUNOS de ustedes han conectado sus teléfonos móviles, estamos teniendo problemas con el cuadro de mandos. Estos problemas están afectando a los frenos... así que, hagan el favor de apagar sus teléfonos móviles ahora mismo y no los vuelvan a conectar hasta que salgan del avión!

Esto está pasando de verdad? Estoy en un programa de cámara oculta?


Todavía estoy escuchando tragar saliva a mis vecinos los tortolitos tordos: menos mal que habían desconectado los móviles antes de salir de Bilbao...

Nosotros no hemos sido...


Es una cosa que no entiendo: en serio no puede uno relajarse y dejar de revisar el buzón de voz del teléfono móvil en un vuelo de 45 minutos? No sé, hace 20 años no teníamos móvil y tampoco pasaba nada...


A cuenta de la bromita de los móviles, desembarcamos 15 minutos más tarde de la hora prevista pero, mirándolo desde el lado positivo, ya estaba en la T4!!! Con llegar hasta el metro, coger la línea 8, cambiar a la 4 y luego a la 2


llegaría a tiempo a mi primera cita. O sea, estaba chupado!

Hasta que llegué al andén, entré en el metro y se me ocurrió mirar el plano... la línea 2 está temporalmente fuera de servicio!!!!


Pensé que me daba un cortocircuito! Se puede tener tan mala suerte? En este tándem que formamos la media naranja y yo, él es el que tiene los reflejos para arreglárselas en este tipo de situaciones... pero aún estaba muy enfadada con él: hubiera preferido que se me cayesen los dedos de las manos al suelo a marcar su número para pedirle consejo (espiritual)!

Me las apañaría yo sola. Por algo soy una chica del siglo XXI, no?

Una línea de metro cerrada me va a parar a mí? Ja! Vamos, hombre, si yo tengo recursos para todo.

Lo que pasó después, en el próximo capítulo...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

SÁBADO EN MADRID (1ª parte)

Desde hace unos veranos la media naranja y yo solíamos pasar un fin de semana en Madrid a finales de agosto.



Este año le ha dado por decir que no: que no quiere ir a ninguna ciudad (incluida Madrid)

Media naranja: conmigo no cuentes para ir a ninguna ciudad.
CaféOlé: por qué no?
Media naranja:  las ciudades no me gustan. Yo lo que quiero es ir a la playa.
CaféOlé: no sabía que fuese incompatible una cosa con la otra.
Media naranja: lo que tú digas pero yo no voy. He pensado que lo mejor será que viajes a la playa conmigo y te busques una amiga para ir a ver ciudades.
CaféOlé: ¿¿¿¿????
Media naranja: o mira, si no, te vas tú sola.

O sea, en otras palabras, este tío me ha dejado colgada!


Pero esta media naranja no contaba con que, para algunas cosas, soy inasequible al desaliento así que, siguiendo sus sabios consejos decidí que ya era hora de volar un poco por mi cuenta (sobre todo en avión, ji, ji)


y desde que empezó el año 2010 he viajado sola a Madrid, Fuerteventura, Londres y, de nuevo, Madrid. La media naranja aún no ha conseguido cerrar la boca del todo...



Más que nada porque, según confesó después: no creía que fueras capaz de marcharte sin mí!!! Y qué esperabas, linda flor? Soy una chica del siglo XXI!!!




Tenía el billete de avión a Madrid comprado desde hace meses para el sábado, 28 de agosto y esta vez, aunque viajé sola, todo el tiempo que pasé allí estuve muy bien acompañada.


Sin embargo, casi nada salió como estaba previsto... la media naranja se había comprometido a llevarme al aeropuerto el sábado por la mañana. El embarque de mi avión comenzaba a las 08:05h así que, como muy tarde, debíamos salir de casa a las 07:30h.

Ya os dije ayer que llegué a casa de madrugada y, en lugar de encontrármelo dormido en la cama estaba, tan feliz, viendo un partido de pádel en el ordenador... a las 2 de la mañana!


Luego tengo que oir que la adicta a internet soy yo...


Como sabía que me levantaría antes que él para ducharme, maquillarme y alisarme el pelo dormí en la habitación pequeña para no molestarle con el sonido del despertador.

Él en la cama grande y yo en el diván de Ikea...

A las 6:30 empecé con mis preparativos. Aún había tiempo así que dejé que el pobrecillo durmiese un rato más. Pero, a las 7:15... qué había pasado con la media naranja? Esto:


Media naranja: te tengo que llevar al aeropuerto?
CaféOlé: sí. No habíamos quedado en eso?
Media naranja: bueno... vale... ahora me levanto...
CaféOlé: (con la boquita muy pequeña) hombre, puedo ir yo sola pero...
Media naranja: (con la boquita muy pequeña también) no, ya me levanto...

A las 7:30 aquí, Ambrosio, el de los Ferrero Rocher, aún no había puesto un pie fuera de la cama



y yo ya estaba que me subía por las paredes!

CaféOlé: tío, no sé de qué vas! Tú tranquilo, majo, que ya voy yo sola pero de ésta te vas a acordar.
Media naranja: (que empezaba a tomar conciencia de la gravedad del asunto) que no, que no! Espérame! Que en dos minutos estoy!
CaféOlé: no tengo dos minutos! Adiós!!! Pero ésta te la guardo!

Si hubiera tenido dos minutos hubieran sido para acuchillarlo!!!


Salí de casa hecha una fiera, me metí en el coche y, por si acaso, esperé unos segundos, mirando a derecha y a izquierda, a ver si era verdad que tenía intención de darse vida, vestirse a toda mecha, salir corriendo para buscarme y conducir hasta el aeropuerto.

Tic, tac, tic, tac.

Ni rastro del él!

Ya me estaba empezando a hervir la sangre en las venas


de pensar que el muy caradura estuviese metido en la cama, tan ricamente, así que para evitar la tentación de volver a casa, asfixiarlo con la almohada y, para más colmo, perder el avión arranqué y me largué.

Habrá que revisar los avisos policiales en la autopista hacia el aeropuerto porque es posible que más de un conductor viese a una mujer con esta pinta conduciendo un coche en la mañana del sábado:


Para más inri, en el aeropuerto de Bilbao últimamente todo son facilidades: ni sé cuántos meses hace que están en obras. Entre que iba justa de tiempo, la conexión entre el parking y la terminal hay que hacerla por un recorrido provisional y que tengo la misma orientación que un pulpo en un garaje me pareció que me había metido en un laberinto!


Así llegué a la zona de embarque: con la lengua fuera!

Yo no tenía un hierbajo colgando de la nariz pero casi...

Menos mal que no tuve ningún contratiempo en el control y que, a pesar de que en la tarjeta señalaba que la hora de embarque empezaba a las 8:05 siempre hay que esperar un poco así que llegué a tiempo!

Estaba en mi camino hacia Madrid: las cosas no habían salido como las había planeado pero no había perdido el avión. Lo demás sería coser y cantar.

No, chicas: coser y cantar. Bailar, no!

Sin embargo, aún me quedaban algunas sorpresas... eso en el próximo post.

Por cierto, alguien quiere saber qué estaba haciendo la media naranja en aquellos momentos? Según su propia versión (no confirmada, por otra parte) tardó exactamente 2 minutos en vestirse y salir corriendo tras de mí y, como no sabía dónde había aparcado el coche la noche anterior, estuvo buscándome como un loco (palabras textuales) por toda la calle durante un tiempo indeterminado (definido por él como "mogollón de tiempo") 

Tranquilos, que tiene un testigo que seguramente corroborará su historia:


Media naranja: no sé por qué no me crees. Me vió el barrendero...

Qué pena no tener más confianza con él para preguntárselo, verdad?